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Salidas
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Las perspectivas no eran muy alentadoras. Llegamos a Esquina en medio de un frío polar que asombraba a los correntinos. Pero el viaje estaba programado, y decidimos hacer escala nuevamente en las cabañas de Carlos Laurito quien, junto a su esposa Edith, nos recibieron con la cordialidad acostumbrada.
Al llegar, las noticias no mejoraron. Un par de amigos pescadores con mosca habían hecho un relevamiento sin éxito alguno.
“No te preocupes” le dije en el desayuno  a Sergio Bruno, mi acompañante y primerizo en esto de pescar dorados, “con menos de ocho no volvemos”. Más que confianza en nuestras habilidades, era una especie de reconocimiento a Daniel Salinas, nuestro guía, con quien había salido en varias oportunidades, siempre con éxito.
Después de abrigarnos bien, salimos a las 8,00 Hs. río abajo. Luego de navegar por casi una hora y media, Daniel decidió que era hora de los primeros lances. Encarné con morena, y, mientras todavía Sergio se aprestaba a lanzar, cobré el primer dorado, de aproximadamente 2 kgs.  Fueron tres en total en la primera media hora.
El frío del agua y del ambiente hizo que los dorados se mostraran remisos a la lucha y al salto, ese espectáculo característico y deseado por todo pescador.
La jornada se desarrolló conforma al plan de ruta habitual de nuestro guía. Nos parábamos ante una corredera, pinchábamos  un par de dorados y, cuando el pique se cortaba, a levantar el ancla y cambiar de norte.
La jornada finalizó con trece capturas, entre ellas un lindo dorado que superó los cuatro kilos.
El segundo día de pesca se mostró más apacible, sin tanto viento, pero las características iban a resultar similares a las del primero. Luego de un intento sin resultados positivos sobre la costa santafecina, Daniel decidió repetir las zonas visitadas el día anterior, por considerar que la temperatura del agua se tornaba un poco más cálida y facilitaba la actividad de los peces. La morena prevaleció sobre las taruchas en la preferencia a la hora de encarnar.
Fueron once capturas, y esta vez me tocó ser espectador de lujo de una soberbia jornada para Sergio, que se despachó con ocho de ellas.
En resumen, veinticuatro dorados en dos días de pesca, en condiciones pocos favorables, fue un saldo que nos dejó más que satisfechos y, como siempre, con la idea de volver.
Pablo Gasparini